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Hugo Nikolás Kalashnikov - La silueta de la nada

LA SILUETA                            DE LA NADA  Discute si la vida es eterna  o si la vida es solo la juventud La Falsa Manera    (el último de los románticos) Salimos del Sol Déjalo Lejos De nosotros No necesitamos De sus palabras Ni de los Que no Nos acrecentan. Gigantes Somos / Hemos Poder de Urano. Abrazo ExtraUniversal. Yo doy invierno. Soy  gelidez y arcoíris. Recuerdo El grifo quemándose El bar despidiéndonos Recuerdo A las gaviotas tocándonos la sinfonía pirata A los recitales de poesía en la municipalidad del valle donde hemos nacido y He decidido A tu lado Estar (imperecedero) Como el frío refrescante de tu silueta, La Silueta de la Sombra /  La Silueta de la Nada. Imagen de una Luna distante y Alta, Bailarina De Mis pinturas, Pintora...

ARMANDO ARTEAGA - un mak’tillo en el suburbio

ARMANDO ARTEAGA Palermo 74 II 4 POEMAS DE ARMANDO ARTEAGA: Una casualidad me llevó a conocer al joven poeta Armando Arteaga (Sullana 1952) en la Colmena de Lima durante el vera no de 1974. Yo acababa de llegar a la capital desde mi natal Piura y esa tarde pronto me encontraba con los muchachos de la baby generation -a la sazón- en una mesa del bar Palermo. Ellos eran -además de Arteaga- Juan Carlos Lázaro, Guillermo Falconí, Fredy Roncalla y Bernardo Rafael Álvarez. Surgidos inmediatamente después del boom de Hora Zero, ellos preferían presentarse con una fisonomía personal distinta. Este fue el grupo de los sin grupo, al que -de algún modo- adherí con mis espontáneos 17 años de entonces. Para entonces Armando Arteaga ya había sido parte del equipo que -con Luis Arauco y Nelson Castañeda- lanzó la revista Origen. Un breve y hermoso poema suyo se publicó en el número 2 de La tortuga ecuestre. Y en un poema de Enrique Verástegui -el más caracteri...

PATRICIA TEMPLE - el lecho de la duna

PATRICIA TEMPLE - II - Me pregunto si son tus dedos tibios los que enredan mis cabellos, o la garúa incesante que moja mi cara. Ambos bajan, recorren mi cuerpo. como un serpentín. Me recuerdan que sigo viva. Aún aunque la luz no alumbre la tarde. El calor nos mantiene unidos en un abrazo estrecho. Este invierno mil veces maldito. - V - Es mi cuerpo una osamenta un arma de guerra, cubierta de  músculos y  grasa, construido y entrenado para resistir la lluvia ácida , los ataques demoledores  de la guerra nuclear. Recubierta por un material similar a la seda, llamada piel  tan delicada y sensible ,  que una caricia basta para lograr su bienestar sensorial, y sus labios dibujan una sonrisa bobalicona. Es mi cuerpo una osamenta: Un arma de guerra. UN PETARDO DE AMOR XII - Arena pura gramos kilos tone...

Rosina Valcárcel Carnero - El vacío a la existencia púrpura

ROSINA VALCÁRCEL CARNERO LA NOCHE  Sólo en la noche, amor, la existencia. Poseo la noche y a veces desciendo a sus abismos. (de Sendas del Bosque - Lima 1966) SUEÑOS Hay flores que viven mil años, pero sólo un invierno seles ve. (de Sendas del Bosque - Lima 1966) AÑOS Hace años que no siembran estrellas en mi cuerpo. (de Sendas del Bosque - Lima 1966) LA MORADA Ante el amor mi voluntad se inclina No hallo eternidad ni paz fuera de este camino Dejaré de andar por campos extraños Nunca más hija pródiga ¡Nunca más los demonios! (de Sendas del Bosque - Lima 1966) EVA Entre Quilca y Barranco ataja el recital, el café y la librería Mientras dibuja su cometa arborescente quema lento sin que lean Alrededor de una estrella y ocho eclipses el cuerpo tibio y profanados los ojos van en glaucos harapos y fugaz Una barca exenta de culpa viaje entre el esplendor y el gozo sin memoria A la hora ...